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La gestión cultural

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A lo largo de la vida, adquirimos permanentemente una serie de conocimientos a todos los niveles. En la etapa adolescente, aprendemos conocimientos forzados por los programas educativos y académicos. Sin embargo, con el paso del tiempo, esta obligación se va convirtiendo en afición, y de esta forma nos planteamos preguntas que, a través de la lectura, la escritura, la música, la pintura, la historia o la filosofía, nos permiten encontrar respuestas, las cuales van modelando nuestro intelecto.

La cultura es fundamental en nuestras vidas para poder ejercitar la sensibilidad, el entendimiento, el razonamiento y la comunicación en nuestro comportamiento social e ideológico. Por eso, existe una obligación por parte de los poderes públicos de promover y tutelar el acceso a la cultura. Y esto se logra no sólo a través de programas educativos, sino también creando espacios (bibliotecas, museos, fundaciones, auditorios…) que mediante la gestión adecuada, se encargan de conservar, inventariar, investigar y divulgar el conocimiento.

Actualmente muchos espacios dedicados a la promoción cultural se han olvidado de que su finalidad fundamental es la comunicación divulgativa. El objetivo de los museos es transmitir unos conocimientos a la sociedad y que éstos sean positivos para los miembros que la integran. Se trata de favorecer la comprensión de las obras creadas y con ello desarrollar una experiencia donde el observador se convierta en protagonista de su propia visita, contemplando un cuadro o leyendo un libro, por ejemplo. Ésto se conseguiría facilitando la colaboración con universidades, artistas, conservatorios y escritores, entre otros. Las personas vinculadas a la cultura y al arte deberían hacerse, en cierta forma, responsables de mostrar un camino para que los usuarios adquieran una visión objetiva que permita comparar diferentes puntos de vista. En definitiva, se trata de crear un espíritu crítico mostrando otros conocimientos.

Para poder llevar a cabo esta comunicación divulgativa, los centros tendrán que propiciar un encuentro mediante el desarrollo de agendas culturales que abarquen exposiciones, conciertos, charlas… Sólo de esta forma, se podrá conseguir que las centros culturales sean dinámicos y que  se alejen de la simple finalidad de acopio de obras o de impartir clases académicas, ya que éstas no responden al momento actual que vive nuestra sociedad, donde los cambios son constantes y rápidos.

En este sentido, sería muy beneficioso que se analizaran las programaciones y el número de visitantes que acuden a los centros culturales para poder asignar mayor cantidad de fondos públicos a quienes mejor desempeñen su trabajo. También sería muy bueno la creación de un carnet de usuario, mediante el cual se permitiría el acceso ilimitado mediante el pago de una cantidad simbólica anual, ya que éste nos serviría como herramienta para saber quién visita los museos, cuántas veces, cada cuanto…y de esta forma establecer una comunicación entre la institución y los usuarios que posibilite plantear nuevos objetivos.

En Ávila, han sido muchos los esfuerzos que tanto instituciones públicas como privadas han realizado para conservar nuestro patrimonio y promover la cultura en nuestra ciudad. Estas recientes inversiones han permitido la apertura de importantes centros: Palacio de los Serrano, Palacio de Congresos, Museo de Caprotti… Es importante que ahora sepamos aprovecharlos, haciendo una buena gestión de estos espacios con buenas programaciones y especialistas adecuados para que todo el esfuerzo del pasado no caiga en saco roto.

 

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RT @GalElviraGonzal: La semana que viene abrimos nuestro nuevo espacio con una exposición de Waltercio Caldas. via @spascualh