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La fuerza interior

Foto escaneada por Tiffany Terry, cedida con licencia CC

Foto escaneada por Tiffany Terry

El pasado lunes se cumplieron cuarenta años de la muerte de uno de los artistas más importantes del panorama artístico internacional: Pablo Picasso,  pintor y escultor malagueño cofundador, junto con Georges Braque y Juan Gris, del movimiento cubista, una de las vanguardias más significativas de la pasada centuria.

Considerado uno de los mayores artistas del siglo XX, participó desde la génesis en muchos movimientos artísticos que se propagaron por el mundo y ejercieron una gran influencia en otros grandes artistas de su tiempo. Incansable y prolífico, pintó más de dos mil obras, presentes en museos y colecciones de toda Europa y del mundo. Además, abordó otros géneros como el dibujo, el grabado, la ilustración de libros, la escultura, la cerámica y el diseño de escenografía y vestuario para montajes teatrales.

Creo que el éxito de Pablo Picasso se fundamenta en el placer que le producía realizar su trabajo. Él conectaba pasión y dedicación.  Lo más importante era el día a día, el presente, el caminar sin importarle el destino final. Como creador, estaba comprometido con todo lo que hacía y tenía muy claros cuáles eran sus propósitos. Las múltiples disciplinas que trabajó demuestran su gran flexibilidad y capacidad de adaptación, además de un gran entusiasmo por todo lo nuevo. Para él, probar y manipular  algo inacabado buscando su forma final era la  única manera de crear algo nuevo.

El tiempo pasa, y para poder llegar a vivir una vida plena es necesario descubrir nuestro propósito e intentar hacerlo realidad. Para ello, es necesario involucrarse en proyectos que nos permitan adquirir habilidades que nos reten a nuevos desafíos para colaborar y crecer colectivamente. Se trata de vivir mejor el presente, de adaptarse con rapidez, de evolucionar. Es necesario estar en constante feedback con lo que nos rodea y también sacar partido a las nuevas tecnologías, gracias a las cuales podemos obtener una fuente inagotable de información. Y en este caminar, es imprescindible la colaboración con otras generaciones, ya que aportan otros conocimientos y potencian los puntos fuertes de ambos.

La felicidad depende de descubrir nuestra pasión y comprometernos con ella de verdad. Es fundamental encontrar nuestro talento, la fuerza que nos impulsa a realizar nuestros sueños y desarrollar habilidades que nos hacen únicos, porque sólo así podremos enfrentarnos a un futuro cada día más incierto y cambiante. Como decía Goethe: “Lo que convierte la vida en una bendición no es hacer lo que nos gusta, sino que nos guste los que hacemos.”

Publicado en El Diario de Ávila el 10 de abril del 2013

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