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Diálogo

men-97291_1280Vivimos en la era de las comunicaciones. La comunicación consiste en la transmisión de información entre los seres humanos, y ésta ha evolucionado desde los gestos guturales hasta el momento actual donde la tecnología ha hecho que podamos ver, leer y escuchar simultáneamente y casi instantáneamente lo que está aconteciendo al otro lado del planeta. Sin embargo, estas facilidades técnicas para comunicarnos y obtener información inmediata han promovido una serie de dificultades para el diálogo, que participan en una sociedad más individualista.

Ahora más que nunca, dado que atravesamos un momento con grandes conflictos sociales, políticos y económicos, tenemos que promover el diálogo como un tipo de comunicación, cuyo propósito es el mutuo entendimiento que media entre las diferentes posiciones de las personas, y permite que aprendamos de otros puntos de vista.

Cada individuo tiene una percepción de la realidad, debido a que tenemos un distinto patrón sensorial. Éste determina como percibimos los estímulos físicos, psíquicos e intelectivos; lo que crea una complejidad de las percepciones sensoriales y extrasensoriales, que tenemos que entender como fuente o impulso para nuestra realización personal. Sin embargo, para dialogar es necesario tener una intención amorosa de armonizar, de llegar a un acuerdo, a pesar de tener diferentes pareceres que distinguen las opiniones de una respecto a otra persona.

Cuando contemplamos una obra de arte, dialogamos con un objeto que es consecuencia directa de los sentidos, y que a su vez se dirige a nuestros sentidos. El artista trata de comunicarse a través de un lenguaje oculto, que va aprendiendo como un alfabeto, mediante la relación entre puntos, líneas y planos; usando símbolos, metáforas o alegorías para crear imágenes sugestivas –más ricas que las imágenes concretas o cerradas, porque dan pie a que nos cuestionemos preguntas– que hacen que fluya un diálogo entre la obra y el espectador. Por lo tanto, el arte es un vehículo de información, de comunicación con el espacio. Y sólo si estamos abiertos mediante una posición de empatía y de diálogo, podremos llegar a tener un conocimiento místico.

John Berger en uno de sus muchos libros explica cuál es el camino poder dialogar con una obra de arte: “es como cuando estás tumbado al sol sobre la hierba. Sobre ti hay un haya (es el cuadro). Una ligera brisa mece las ramas más finas y agita las hojas. Desde lejos, este movimiento constante de las hojas parece nieve verde cayendo sobre la superficie verde del árbol… con los ojos semicerrados miras hacia arriba… y ves como una rama se prolonga más que las otras e intentas distinguir unas flores apenas visibles… De pronto te das cuenta de que el cielo no es de un azul uniforme. A ratos escuchas el viento y hueles la hierba, el árbol está lleno de sucesos, imaginarios y recordados que poco a poco comienzas a poner orden entre lo que puedes ver”.

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RT @GalElviraGonzal: La semana que viene abrimos nuestro nuevo espacio con una exposición de Waltercio Caldas. via @spascualh