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Armonía

OLYMPUS DIGITAL CAMERALa sociedad actual se caracteriza por estar saturada de estímulos externos, por la inmediatez, y en muchos casos por el hecho de estar más centrados en lo que hacemos y tenemos que en lo que somos. Sin embargo bajo estas falsas apariencias, a lo largo de nuestras vidas, van sucediendo una serie de acontecimientos, de giros inexplicables, de casualidades que nos hacen pensar que todo tiene un para qué, un sentido. La vida cambia constantemente, no nos deja acostumbrarnos a un golpe y enseguida viene otro. Uno siempre se sorprende, y así seguimos preguntándonos por el sentido de todo.

Encontrar el equilibrio interno, la paz interior, hace que consigamos un bienestar y una armonía que no significa que siempre estemos felices, pero sí hace que exista una coherencia entre lo que queremos que sea nuestra vida y lo que hacemos cada día para que así sea.

A partir del Siglo XIX, la sociedad se caracterizaba por la ostentación estética y material. Sin embargo, es en este período donde surgen artistas que consideraban que estos  aspectos eran  superfluos o secundarios. Para ellos, lo verdaderamente importante eran las ideas, el conocimiento, la creación artística, el enriquecimiento intelectual, el interés por otras realidades o manifestaciones culturales. Y esto es lo que constituía el verdadero sentido de sus vidas.

Artistas como Camille Pissarro, Paul Gauguin o Toulouse-Lautrec reflejan en sus obras el sentido de sus vidas. Unas vidas no sujetas a los convencionalismos o a los intereses económicos, sino a convicciones generadas por conocimientos adquiridos gracias a sus hábitos a lo largo del tiempo. A muchos de ellos se les tachó de inconscientes, por mirar y hacer las cosas de una forma distinta al resto de la sociedad. Sin embargo, consiguieron estar en contacto con su verdadero yo, uniendo el sentimiento a sus acciones.

Es necesario que el sujeto aprenda del día a día, que interiorice y  retenga aquellas impresiones que se producen en su vida. Para ello, es necesario que estén en constante conexión la voluntad, la mente y el espíritu, creando así un camino que nos permite asumir las responsabilidades de nuestras vidas y lo que ocurren en ellas, pasando de ser meros espectadores a ser los protagonistas.

De esta forma conseguiremos un único propósito, el que todas las acciones que realicemos sean coherentes a nuestro plan de vida. Podemos tener  altos y bajos, incluso en ocasiones tendremos que admitir que la situación actual es consecuencia de haber elegido movidos por un falso sentido y haberlo colocado en nuestro único propósito. En este caso nos veremos obligados a deshacer el camino. Pero todo esfuerzo tiene su recompensa, ya que elegir esta forma de vida nos permitirá vivir en una atmósfera de tranquilidad y seguridad manifestando lo que realmente somos.

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